50 aniversario del asesinato de Kennedy
La
semana que acaba de transcurrir ha despertado uno de los crímenes políticos
mas perfectos de la historia: el asesinato de John Fitzgerald Kennedy. Los
homenajes han ido de aquí para allá. Algunos piensan que ese fue el
día en que los Estados Unidos de Norteamérica perdieron la “inocencia”, sintiéndose más
vulnerables que nunca.
Los
discursos en homenaje al primer presidente católico de este país, casi
lo han canonizado, ganando la imaginación de los norteamericanos en la
conveniente dirección de que hubo un magnicidio contra un hombre bueno y perfecto.
Pero
los pueblos no se dejan engañar. En el capitalismo no hay presidentes perfectos, toda vez que el
sistema representativo que se impone en ese sistema, se basa en la engañifa de
las elecciones que permiten a los grandes poderes económicos
hacer lo que les viene en gana, por encima del interés popular, y para
beneficio del puñado de mafiosos empresarios que hoy constituyen ese 1% que los pueblos
denuncian.
