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domingo, 19 de enero de 2014
Defensa de la alegría
Defender la alegría como una trinchera
Defenderla del escándalo y la rutina
De la miseria y los miserables
De las ausencias transitorias
Y las definitivas
Defender la alegría como un principio
Defenderla del pasmo y las pesadillas
De los neutrales y de los neutrones
De las dulces infamias
Y los graves diagnósticos
Defender la alegría como una bandera
Defenderla del rayo y la melancolía
De los ingenuos y de los canallas
De la retórica y los paros cardíacos
De las endemias y las academias
Defender la alegría como un destino
Defenderla del fuego y de los bomberos
De los suicidas y los homicidas
De las vacaciones y del agobio
De la obligación de estar alegres
Defender la alegría como una certeza
Defenderla del óxido y de la roña
De la famosa pátina del tiempo
Del relente y del oportunismo
De los proxenetas de la risa
Defender la alegría como un derecho
Defenderla de Dios y del invierno
De las mayúsculas y de la muerte
De los apellidos y las lástimas
Del azar
Y también de la alegría.
Mario Benedetti
sábado, 19 de octubre de 2013
En el "meeting" de la Humanidad
En
el "meeting" de la Humanidad
millones
de hombres gritan lo mismo;
¡yo,
yo, yo, yo, yo, yo!...
¡yo,
yo, yo, yo, yo, yo!...
¡Cu,
cu, cantaba la rana!
¡Cu,
cu, debajo del agua!
¡Qué
monótona es la rana humana!
¡Qué
monótono es el hombre mono!
Y
luego: a mí, para mí;
en
mi opinión, a mi entender.
¡Mi,
mi, mi, mi!
¡Y
en francés hoy un "moi"!
¡Oh!,
el "moi" francés, ¡ése sí que es grande!
"¡Monsieur
le moi!"
La
rana es mejor.
¡Cu,
cu, cu, cu, cu!
Sólo
los que aman saben decir ¡Tú!
Jacinto Benavente
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