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martes, 24 de diciembre de 2013

El niño perdido en la intemperie













En Bucarest, una grúa se lleva la estatua de Lenin. En Moscú, una multitud ávida hace cola a las puertas de McDonald's. El abominable muro de Berlín se vende en pedacitos, y Berlín Este confirma que está ubicado a la derecha de Berlín Oeste. En Varsovia y en Budapest, los ministros de Economía hablan igualito que Margaret Thatcher. En Pekín también, mientras los carros de combate aplastan a los estudiantes. El Partido Comunista Italiano, el más numeroso de Occidente, anuncia su próximo suicidio. Se reduce la ayuda soviética a Etiopía y el coronel Mengistu descubre súbitamente que el capitalismo es bueno. Los sandinistas, protagonistas de la revolución más linda del mundo, pierden las elecciones: Cae la revolución en Nicaragua, titulan los diarios.Parece que ya no hay sitio para las revoluciones, como no sea en las vitrinas del Museo Arqueológico, ni hay lugar para la izquierda, salvo para la izquierda arrepentida que acepta sentarse a la diestra de los banqueros. Estamos todos invitados al entierro mundial del socialismo. El cortejo fúnebre abarca, según dicen, a la humanidad entera.

sábado, 19 de octubre de 2013

En el "meeting" de la Humanidad







En el "meeting" de la Humanidad
millones de hombres gritan lo mismo;

¡yo, yo, yo, yo, yo, yo!...

¡yo, yo, yo, yo, yo, yo!...

¡Cu, cu, cantaba la rana!

¡Cu, cu, debajo del agua!

¡Qué monótona es la rana humana!

¡Qué monótono es el hombre mono!

Y luego: a mí, para mí;

en mi opinión, a mi entender.

¡Mi, mi, mi, mi!

¡Y en francés hoy un "moi"!

¡Oh!, el "moi" francés, ¡ése sí que es grande!

"¡Monsieur le moi!"

La rana es mejor.

¡Cu, cu, cu, cu, cu!

Sólo los que aman saben decir ¡Tú!

Jacinto Benavente