En Bucarest, una grúa se lleva la estatua de Lenin. En Moscú, una
multitud ávida hace cola a las puertas de McDonald's. El abominable muro de
Berlín se vende en pedacitos, y Berlín Este confirma que está ubicado a la
derecha de Berlín Oeste. En Varsovia y en Budapest, los ministros de Economía
hablan igualito que Margaret Thatcher. En Pekín también, mientras los carros de
combate aplastan a los estudiantes. El Partido Comunista Italiano, el más
numeroso de Occidente, anuncia su próximo suicidio. Se reduce la ayuda
soviética a Etiopía y el coronel Mengistu descubre súbitamente que el
capitalismo es bueno. Los sandinistas, protagonistas de la revolución más linda
del mundo, pierden las elecciones: Cae la revolución en Nicaragua,
titulan los diarios.Parece que ya no hay sitio para las revoluciones, como no
sea en las vitrinas del Museo Arqueológico, ni hay lugar para la izquierda,
salvo para la izquierda arrepentida que acepta sentarse a la diestra de los
banqueros. Estamos todos invitados al entierro mundial del socialismo. El
cortejo fúnebre abarca, según dicen, a la humanidad entera.
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martes, 24 de diciembre de 2013
sábado, 19 de octubre de 2013
En el "meeting" de la Humanidad
En
el "meeting" de la Humanidad
millones
de hombres gritan lo mismo;
¡yo,
yo, yo, yo, yo, yo!...
¡yo,
yo, yo, yo, yo, yo!...
¡Cu,
cu, cantaba la rana!
¡Cu,
cu, debajo del agua!
¡Qué
monótona es la rana humana!
¡Qué
monótono es el hombre mono!
Y
luego: a mí, para mí;
en
mi opinión, a mi entender.
¡Mi,
mi, mi, mi!
¡Y
en francés hoy un "moi"!
¡Oh!,
el "moi" francés, ¡ése sí que es grande!
"¡Monsieur
le moi!"
La
rana es mejor.
¡Cu,
cu, cu, cu, cu!
Sólo
los que aman saben decir ¡Tú!
Jacinto Benavente
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