domingo, 9 de febrero de 2014

ABRIENDO DEBATE SOBRE LA LIBERTAD DE PRENSA

Por Carlos Bernales

Entre 1845 y 1846, dos años antes del Manifiesto Comunista, Carlos Marx y Federico Engel escribieron La ideología alemana, un compendio de ideas que formarían las tesis básicas sobre las cuales se fundamentó el materialismo histórico. De la trigésima proposición, extraemos lo siguiente:

[30] Las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época; o, dicho en otros términos, la clase que ejerce el poder material dominante en la sociedad es, al mismo tiempo, su poder espiritual dominante. La clase que tiene a su disposición los medios para la producción material dispone con ello, al mismo tiempo, de los medios para la producción espiritual, lo que hace que se le sometan, al propio tiempo, por término medio, las ideas de quienes carecen de los medios necesarios para producir espiritualmente. Las ideas dominantes no son otra cosa que la expresión ideal de las relaciones materiales dominantes, las mismas relaciones materiales dominantes concebidas como ideas; por tanto, las relaciones que hacen de una determinada clase la clase dominante, o sea, las ideas de su dominación. Los individuos que forman la clase dominante tienen también, entre otras cosas, la conciencia de ello y piensan a tono con ello; por eso, en cuanto dominan como clase y en cuanto determinan todo el ámbito de una época histórica, se comprende de suyo que lo hagan en toda su extensión, y, por tanto, entre otras cosas, también como pensadores, como productores de ideas, que regulan la producción y distribución de las ideas de su tiempo; y que sus ideas sean; por ello mismo, las ideas dominantes de la época

La concentración de los medios de comunicación en el Perú tiene dos partes: La primera, es que esos medios son un negocio como cualquier otro: un medio de producción. Gracias a la publicidad, tanto de las empresas privadas como de “su” Estado, los medios de comunicación constituyen un negocio muy lucrativo. De gran rentabilidad. Como tales, estos medios de producción de ideas, han de seguir los avatares del sistema capitalista. Por lo que, debido a que la forma actual del sistema capitalista, que se ha venido a llamar “neoliberal”, es la etapa en que la concentración de medios de producción ha alcanzado los niveles más exorbitantes de su historia; el que los medios de comunicación se concentren, no es, ni puede ser una excepción. Desechamos acá la manida idea, de los propagandistas del sistema, de que éste propende a la competencia libre. No, el neoliberalismo demuestra que el monopolio es su tendencia predominante, en la evolución del capital. Es su naturaleza, como la del escorpión de la fábula.
El grupo El Comercio, tiene razón cuando increpa al grupo de La República que su denuncia,
de la concentración de medios es hipócrita, porque está relacionada al hecho de que ellos perdieron la posibilidad de comprar el grupo Epensa, es absolutamente cierta. El que eso implique que ellos van a controlar con esa concentración la ideología más extrema del neoliberalismo que, en el Perú, se expresa en el APRA, el fujimontesinismo y el castañedismo, no es más que una excusa de quienes perdieron la posibilidad de ser el grupo capitalista más fuerte en los medios de producción de ideas.
La segunda parte se refiere a lo que acabamos de leer de la cita de Marx: los medios de comunicación son el instrumento a través del cual, la burguesía en el poder, produce y reproduce las ideas con las que pretende perpetuar su dominio sobre la sociedad. Esto es un axioma, punto.
Lo que hoy es el grupo El Comercio, tiene una historia vinculada directamente con el predominio de un sector de la clase dominante que pugnaba por el control político. Esto es cierto desde 1839, en que este medio fue fundado por el chileno Manuel Amunátegui, y el argentino Alejandro Villota. El primero cederá el control del periódico al panameño José Antonio Miro-Quesada, cuya familia ha heredado, desde entonces la propiedad de este medio. Desde un principio, y hasta mediados del siglo pasado, la portada de El Comercio era un collage de anuncios comerciales, hasta que priorizó un concepto noticioso que se mantiene hasta hoy. La historia de El Comercio es conocida y no es el propósito de esta nota, reseñarla.
Pero lo que si cabe señalar es, que los intereses de este medio siempre se han movido al compás de los intereses económicos de una burguesía predominantemente testaferra, como la denominara J.C. Mariátegui. Su posición ante el capital extranjero es muy notoria. De allí que su influencia ideológica, se refleje, en primer lugar, en el Estado burgués para que, por ningún motivo, deba sentirse semejante a los ciudadanos que se supone representar. Esto es lo que algunos sociólogos caracterizan como “colonialidad del poder” y que entre otros se caracteriza por una fuerte orientación racista en la clase dominante que, de esta manera, hace sentir sus diferencias fundamentales con el país al que, sobre todo, gobierna como si se tratara de un territorio conquistado, habitado por gente de “segunda clase”, como alguna vez Alan García se refiriera a los peruanos tratándonos a la vez como “perros del hortelano”, concepto que derivó en las matanzas de nativos amazónicos durante el Baguazo.
Lo que también debe quedar claro es que El Comercio, no está monopolizándose en base a adquirir a medios de ideología diferente. Por el contrario, los diarios adquiridos del grupo Epensa, son medios de ideología tanto o más fundamentalista neoliberal y reaccionaria que el propio El Comercio. De modo que desde el punto de vista de la reproducción de ideas para la perpetuación del sistema, nada ha cambiado. Ni peor ni mejor. Todo sigue igual. Es más. Acaba de salir un nuevo medio, supuestamente con el objeto de romper la concentración escalada por El Comercio. Se trata de “Exitosa”, cuyas páginas, así como los periodistas que la integran, tanto en radio como en una próxima empresa televisiva que ya anuncian, sigue siendo más de lo mismo. Con personajes reciclados, extraídos del fujimontesinismo vergonzante como Rosa María Palacios, Nicolás Lúcar, o Juan Carlos Tafur.
Entonces, ¿Estamos condenados a seguir siendo objetos manipulados por la clase dominante? ¿Cómo hacer para pasar a ser sujetos de transformación, seres humanos libres, el destino por cuya lucha Carlos Marx, marcaba nuestro destino?

Continuaremos en este debate con este mismo tema.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario